De Italia a Guatemala, con las manos en la masa.
Todo comenzó con una maleta llena de recetas escritas a mano y la convicción de que la buena comida es una forma de amor.
Hace más de 50 años, Ciro Carrieri cruzó el Atlántico trayendo consigo la esencia de la pastelería italiana: ingredientes sin atajos, procesos que no se apuran y el calor de quien cocina pensando en las personas que van a disfrutarlo.
Hoy, esa misma filosofía vive en cada croissant que sale del horno, en cada pasta fresca que se amasa a diario, en cada pastel que lleva el nombre de alguien especial.
Ciro no es solo una pastelería. Es el lugar donde Guatemala y la tradición italiana se sientan a la misma mesa — y siempre hay un lugar para ti.
Cada receta lleva el mismo ingrediente de siempre: el amor de quien cocina para quienes quiere.
La buena pastelería no se puede apresurar. Nuestros procesos respetan los tiempos que cada receta necesita — porque eso se nota en el resultado.
Mantequilla importada, especias molidas en casa, masa madre que lleva años con nosotros. Los detalles hacen la diferencia, y en Ciro no los negociamos.
Nuestra pasión no es la perfección por la perfección. Es el placer de ver a alguien cerrar los ojos al dar el primer mordisco. Eso es lo que nos mueve.